Blog del IDBS | 13 de noviembre de 2014

Luz verde a los biocarburantes

Cada día nos bombardean con consejos y trucos para llevar un estilo de vida más sano. En los últimos años hemos asistido a un cambio de actitud: de la comida rápida a la vida sana. Comer sano está de moda: la col rizada son las nuevas patatas fritas y los arándanos, los nuevos bollos. Nuestros cuerpos se benefician de una alimentación limpia, igual que las empresas petroquímicas se benefician de una actividad más limpia y ecológica.

Recientemente hemos asistido a un rápido auge de los biocombustibles. El año pasado, el mercado mundial de biocombustibles rondó los 1.000 millones de euros. $98.000 millones, frente a $16.000 millones en 2005. La disminución de las reservas de combustibles fósiles finitos y las directivas gubernamentales mundiales sobre emisiones de CO2 impulsan la carrera por encontrar recursos sostenibles viables.

Este impulso "limpio" y la creciente competencia en el sector han impulsado un aumento espectacular de las empresas conjuntas entre compañías petroquímicas y de producción de biocombustibles. Dado que los programas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) también promueven expectativas ecológicas, estas conexiones tienen sentido, pero ¿cómo pueden las empresas sacar el máximo partido de estas asociaciones? Sólo un sistema biológico optimizado funcionará, y para ello es necesario comprender y sinergizar las materias primas, el sistema biológico (el microbio modificado que convierte la materia prima en el producto elegido) y el proceso de producción a escala comercialmente viable. Por consiguiente, las empresas de toda la cadena de valor están aceptando el reto.

Como última parte de la cadena, las empresas petroquímicas no son ajenas a la colaboración. Ya son expertas en encontrar y extraer petróleo y en compartir activos para el desarrollo de subproductos. Las empresas conjuntas con empresas de biocombustibles son una extensión de esta cultura de compartir, fomentando un entorno ideal para desarrollar la propiedad intelectual (PI) de los biocombustibles. Los sistemas tecnológicos modernos pueden ayudar a garantizar una gestión racionalizada de los conocimientos y la optimización de los procesos para obtener los mejores y más rápidos resultados.

Por ejemplo, la bioproducción de gas está despegando y convirtiéndose en una corriente dominante. Italia será pioneraque abrió el año pasado su primera planta comercial de producción de combustible a partir de paja. El cielo es realmente el límite, ya que la empresa de biocombustibles Amyris impulsa avionescon su biocombustible, el farnesano. El desarrollo y la optimización de estas plantas requerirá depósitos de conocimientos y la capacidad de trabajar en colaboración. Es imprescindible adoptar enfoques holísticos para gestionar y aprovechar los datos. ELNs ofrecen un mecanismo auditable y trazable para almacenar los resultados de forma segura, aumentar las oportunidades de conocimiento de los datos y proteger la valiosa propiedad intelectual.

El poder del verde está demostrando su valor en todos los ámbitos de la vida: desde la energía que los seres humanos necesitan para funcionar hasta la que grandes empresas producen para que funcionen países enteros. Una vida más limpia es el futuro y la colaboración es la luz verde.

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